Avellaneda en decadencia
En cuestiones púramente futboleras, tanto Racing Club como su vecino Independiente, dejaron de ser grandes.
Hace mucho tiempo que ya no son ninguno de éstos dos equipos, los protagonistas, al menos, de una temporada completa en el fútbol argentino. Y la rica historia que poseen es justamente eso, la historia es historia y ya quedó atrás.
Cualquiera puede decir que sí, que Independiene ganó un torneo en el ‘02, o que la Academia cortó la sufrida racha de 35 años sin títulos locales en el 2001 , pero ¿es eso suficiente?
Jugadores de medio pelo, suplentes en cualquier otro equipo importante, son a veces titulares de Racing o del Rojo. Crisis económicas, gerenciamiento, denuncias por parte de un presidente por fraude en la obtención de un campeonato, no participar en las copas internacionales, son algunos de los componentes para el malestar constante de ambas hinchadas.
Pero el tema de los hinchas es completamente diferente. Es indudable la convocatoria que cada uno arrastra, sin importar quién alienta más o quién va a todos lados. La pasión que despiertan es casi el único argumento viable para que éstos dos equipos sigan siendo considerados como grandes, en comparación con clubes como Estudiantes de la Plata o Vélez Sarsfield que poseen menos cantidad de seguidores pero mucha más riqueza a nivel deportivo en los últimos años.


















Racing alienta más que cualquier otro equipo.
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